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La
mayor parte de las lesiones graves causadas por la activación
del airbag se deben a la posición incorrecta de los ocupantes
en el momento del inflado de la bolsa. Una posición muy avanzada
o cercana al dispositivo puede hacer coincidir, en caso de accidente,
el movimiento de la cabeza hacia delante por efecto de la inercia
con el hinchado de la bolsa. Por esta razón, los expertos
recomiendan no situarse a una distancia inferior a 25 centímetros
de la cavidad donde se aloja la bolsa de aire. El efecto anteriormente
mencionado puede multiplicarse entre los ocupantes que no circulan
con el cinturón de seguridad puesto o lo llevan mal colocado.
El airbag está diseñado para
amortiguar el posible impacto de la cabeza contra el volante o
salpicadero en los últimos instantes del choque, cuando el
cinturón de seguridad ha alcanzado el límite de su eficacia.
En ningún caso, la bolsa de aire es un dispositivo que sustituya
al cinturón, sino un complemento.

Protección
para los niños
Los bebés y niños que viajan en la parte trasera del
vehículo tienen, estadísticamente, menos posibilidades
de sufrir lesiones de gravedad en un accidente. No obstante, en
ocasiones se recurre a instalar la sillita en el asiento delantero
del turismo, en sentido inverso a la marcha, con objeto de que
el bebé pueda ir viendo al conductor y sentirse más
relajado durante el trayecto. Si el vehículo lleva airbag
de acompañante, jamás podrá colocarse la sillita
en esta posición, dado que, en caso de activación del
sistema, la bolsa impulsaría la silla violentamente hacia
las plazas traseras y las consecuencias podrían ser fatales.
Si el vehículo sólo dispone
de dos plazas y está provisto de airbag de pasajero, la silla
del bebé debe colocarse en el sentido de la marcha, tomando
la precaución de que el asiento quede en una posición
lo más retirada posible del salpicadero. No obstante, en
la actualidad existen muchos vehículos que permiten la desactivación
manual del airbag del acompañante.

Disparo
involuntario del airbag
Entre la sociedad circula cierto temor
a que el dispositivo del airbag se active involuntariamente, a
pesar de que esto es muy poco probable. El mecanismo que lo regula,
la unidad de control electrónica, evalúa las retenciones
del vehículo y las modificaciones de velocidad o deceleraciones.
Incluso en una conducción extremadamente forzada o ante frenadas
de emergencia, la deceleración sufrida por el vehículo
está por debajo del umbral de respuesta o activación
del airbag. El sistema está protegido, incluso, contra perturbaciones
eléctricas como ondas de radio o emisiones de radar, con
lo que se descarta una puesta en funcionamiento irregular.
Por otro lado, debe mencionarse que existen
vehículos que disponen de sistema de desactivación opcional
del airbag, ya sea de forma activa, desconectando mediante un
interruptor con llave el airbag de acompañante, o pasiva,
al detectar o no la presencia de un pasajero en el asiento. Sería
deseable que todos los sistemas de airbag dispusieran de sensores
de detección de ocupantes, con el fin de no activarse innecesariamente.
Además, esto reduciría deforma importante los costes
de reparación en caso de accidente sin disminuir los niveles
de seguridad.

Averías
y mantenimiento
Cada vez que se pone en funcionamiento
el vehículo, se realiza un chequeo del sistema. Cada vez
que se gira la llave para arrancar, el testigo del airbag luce
durante unos tres segundos. Si esto no sucede así, sabremos
que existe algún tipo de avería en el sistema. Lo más
frecuente en estos casos es encontrar alguna de las siguientes
anomalías:
Al
dar el contacto, el testigo luminoso no se enciende.
Después
de conectar el encendido, el testigo no se apaga transcurridos
tres
El
testigo se enciende o parpadea durante la marcha.
Si se detecta alguna de estas anomalías,
se deberá acudir aun taller de reparación especializado.
De lo contrario, existe el peligro de que, en caso de accidente,
no se active el airbag.
Con respecto al mantenimiento del sistema,
para garantizar un perfecto funcionamiento, es conveniente que
se someta al vehículo ala memoria de averías que incorpora
el sistema. Además, con independencia de si existe alguna
avería, los módulos del sistema airbag deberán
renovarse a los diez años de su fabricación.

Falsos
miedos
El uso de gafas durante la conducción despierta cierto miedo
entre los usuarios que disponen de airbag en su automóvil.
Los análisis de accidentes han dado como resultado que, en
la mayoría de los casos, las gafas salen despedidas en el
momento del impacto por efecto de la inercia. La bolsa del airbag
retiene la cabeza en los últimos instantes del choque, cuando
la deceleración más importante ya se ha producido y
el cuerpo ha sido retenido con el cinturón de seguridad,
no así las gafas que, sin ningún sistema de retención,
salen proyectadas hacia delante, al igual que otros posibles objetos
transportados en la bandeja o asiento traseros. En cuanto a la
detonación del airbag y su implicación en daños
auditivos a los ocupantes, así como posibles intoxicaciones
con el gas con el que se hincha la bolsa, la evaluación de
numerosos informes de accidentes y encuestas entre las personas
implicadas en ellos no ha proporcionado ningún dato de que
se hubiesen producido daños auditivos. En todos los casos,
sólo se ha presentado pasajeramente un zumbido ocasional.
Con respecto al gas que fluye en la bolsa, en un99% consta de
nitrógeno y es inocuo o bio-compatible con el ser humano.
Únicamente las pequeñas cantidades de polvo y partículas
flotantes pueden provocar irritaciones en la piel y las mucosas.
Este breve efecto se considera inofensivo para la salud.
Las líneas de desarrollo, tanto
en seguridad activa como pasiva, se dirigen hacia la mejora y
perfeccionamiento de los sistemas actuales (ABS, control de tracción
y estabilidad, carrocerías con zonas de deformación
programada...) y, sobre todo, a la incorporación de serie,
en todos los vehículos, de sistemas de seguridad como el
airbag, tradicionalmente reservados a automóviles de alta
gama.
Hay que destacar, por último, la
creciente preocupación por parte del fabricante y usuario
del automóvil por la incorporación de un mayor número
de airbags: laterales, para proteger la cabeza y el costado, así
como airbags inteligentes, que se hinchan v severidad del golpe.
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