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Gauchos,
tango, fútbol, Evita, Maradona...Son lugares comunes en
la idea de Argentina que todos tenemos. Pero para muchos viajeros
este país es algo más. Son las muchas maravillas
naturales con que cuenta, desde los desiertos norteños
a la meridional cordillera de los Andes y desde las cataratas
del Iguazú hasta la magnífica soledad de la Patagonia.
Pero, por encima de todo, Buenos Aires, una fabulosa ciudad admirada
por su sofisticación y su aire cosmopolita. Fruto de la
confluencia de culturas, en ella se reunen el sustrato indígena,
la cultura española, italiana, una importante comunidad
judía (es una de las más numerosa del mundo fuera
de Israel) y las últimas oleadas de inmigrantes provenientes
de Oriente Medio, aportan a esta ciudad un carácter especial.
A pesar de los lazos culturales y las costumbres compartidas que
unen Argentina con Europa, existen algunas exclusivamente argentinas
como beber el mate. La preparación y el consumo de mate
es quizás la única práctica cultural que
trasciende las barreras de la etnicidad, clase y ocupación.
Más que una simple bebida, la mateada es un ritual elaborado,
compartido entre familiares, amigos y compañeros de trabajo.
Texto: María Ángeles
Moreno Pedraz
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Buenos
Aires
Para
el escritor, Jorge Luis Borges, Buenos Aires es eterna como el
agua y el aire. Para la mayoría de los argentinos, es el
país entero, ya que el 40 % de los más de 34 millones
de habitantes vive en el Gran Buenos Aires, es decir, la capital
federal y sus suburbios. Esta imponente ciudad está situada
a orillas del Río de la Plata. Su regular y compacto centro
trae a la mente ciudades europeas como París, pero sus
largas avenidas con hileras de árboles y sus frecuentes
plazas le proporcionan carácter propio.
En el centro de la ciudad, la Plaza de Mayo es el tradicional
foco de actividad, mientras la cercana avenida 9 de Julio es popularmente
conocida como la más amplia carretera del mundo, una auténtica
pesadilla para los peatones. Además, la Avenida Santa Fe
es el área de compras de moda de la ciudad.
Las
atracciones de Buenos Aires incluyen la Catedral Metropolitana,
en cuyo interior descansa la tumba de José de San Martín,
el héroe de la Independencia; el inmenso teatro Colón,
lugar de representación de ópera, ballet y música
clásica; museos de todo tipo, el Museo Nacional de Bellas
Artes, el Museo de Cine o el Museo Histórico Nacional.
Pero lo más atractivo de Buenos Aires son, por un lado,
el colorista barrio de La Boca, con sus casas de madera pintadas
y su ambiente italiano, donde se encuentra una de las calles más
conocidas de la capital, "Caminito".
Por último, ningún visitante debe irse de Buenos
Aires sin haber visitado un espectáculo de tangos, para
saborear otra expresión de la argentinidad. Sólo
una década antes de que Gardel llevase el tango de los
prostíbulos y conventillos a los salones de Buenos Aires,
era la música y danza vulgar de los "arrabales"
de la capital, mezcla de verso gaucho y música italiana
y española. Hoy en día es difícil encontrar
un espectáculo espontáneo, verdadero, pero existe
una infinidad de locales donde se puede apreciar aún la
esencia del tango.

El
Parque de los Glaciares
En
el extremo sur de la Patagonia andina se ubica una pequeña
localidad llamada El Calafate, conocida porque es el punto de
partida para visitar uno de los monumentos naturales más
sobrecogedores que deparan estas latitudes, el Parque Nacional
de los Glaciares. Declarado en 1981 patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO, cuenta con 47 glaciares, de los cuales el más
visitado es el Perito Moreno. El glaciar Perito Moreno debe su
fama a su impresionante pared de hielo que emerge del lago y a
que es de los pocos glaciares del mundo que en la actualidad sigue
creciendo. Este fenómeno provoca que la gran pared de hielo
llegue a chocar con la península de Magallanes, lo que
provoca la interrupción del curso del lago Argentino, que
queda dividido en dos brazos. Es en ese momento cuando tiene lugar
el derrumbamiento de grandes bloques helados del glaciar, produciendo
una explosión atronadora y un espectáculo natural
asombroso y sobrecogedor. En definitiva, la naturaleza viva.
Además de Buenos Aires y el parque nacional de los Glaciares,
existen otros destinos en Argentina igual de atractivos: las cataratas
del Iguazú, formadas en la confluencia del río que
les da nombre con el río Paraná, o las ruinas jesuíticas
de San Ignacio Miní en la provincia de Misiones, declaradas
Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Fundada en 1632, esta
reducción llegó a albergar a unos 3.000 indios antes
de que fuera incendiada en 1817. El alto grado de organización
de los jesuitas es evidente en ruinas como éstas, con su
plaza central, su imponente iglesia y sus edificios.
Argentina es todavía un país por descubrir, ya que
sus maravillas no se limitan a Buenos Aires o al parque de los
glaciares, las grandes extensiones pampeanas, las regiones de
Salta y Jujuy con su desértico paisaje de mil colores o
Tierra de Fuego, donde es posible ver las ballenas australes.
En fi n, un mundo en sí mismo que espera dormido a que
despertemos su belleza y singularidad.
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Datos prácticos
Idioma: Castellano como
lengua oficial. En algunas regiones también se hablan el
aymará, el guaraní, el quechua, etc.
Clima:
Variado, desde subtropical en el norte hasta glacial en el sur.
Moneda:
Peso.
Documentación:
Pasaporte en regla, con validez de seis meses para españoles.
Compras:
Artículos de cuero, mates y bombillas, artesanía
y libros.
Gastronomía:
La carne de vaca es la parte principal de la dieta y su forma
más popular es la parrillada. La parrillada tradicional
incluye las achuras: chinchulines (intestino delgado), tripa gorda,
ubre, riñones, morcillas y chorizos. Además, la
cocina italiana tiene una influencia acusadísima en la
dieta argentina.
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