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Resistente,
duradero y ligero, el aluminio es el material preferido para la
construcción de aplicaciones de transporte, donde el ahorro
de peso para reducir el consumo de combustible e incrementar la
capacidad de carga es vital. No es sorprendente, por tanto, que
la utilización del aluminio se incremente día a
día en este campo y, por consiguiente, su reparación
y pintado.
Pintado
de piezas de aluminio
Las
superficies de aluminio presentan mayores problemas de adherencia
para el pintado que las de acero. Sobre la superficie del aluminio
se forma una película de óxido que la protege de
la corrosión, y es precisamente esa película la
que le resta adherencia. Esta dificultad se puede solucionar insistiendo en dos operaciones:
Una
limpieza exhaustiva, que elimine las posibles impurezas que
se encuentren en la superficie.
La
aplicación de un proceso de fondos adecuado con productos
que ofrezcan un buen sustrato, que proteja y proporcione la
suficiente adherencia a las pinturas de acabado.
En cuanto a la aplicación de fondos,
se tendrá la precaución de utilizar productos compatibles
con el aluminio y seguir siempre los procesos que recomiendan
los fabricantes.

Masillas
En aquellas reparaciones
en las que sea necesaria la aplicación de masillas, se
pueden utilizar masillas polifuncionales, o las convencionales
de poliéster.
Las masillas polifuncionales son muy versátiles. Se pueden
emplear sobre cualquier tipo de soporte metálico, incluyendo
superficies difíciles como galvanizado, electrocincado,
acero inoxidable, fibra de vidrio y, por supuesto, aluminio. Antes
de aplicarlas, se debe lijar la superficie con grano P100 a P220,
según recomiende el fabricante.
Si se utiliza una masilla de poliéster de tipo convencional,
es necesario aplicar previamente sobre la superficie imprimaciones
epoxi que proporcionen la adherencia adecuada, en lugar de las
fosfatantes.
En cualquier caso, antes de la capa de acabado, se debe aplicar
siempre un aparejo sobre las masillas, evitando de esta forma
la posible aparición de defectos de pintado en forma de
rechupados.

Imprimaciones
En
general, las imprimaciones se utilizan para ofrecer una buena
adherencia al resto de los productos de pintura y proporcionar
la protección adecuada frente a la corrosión. En
el caso del aluminio, la imprimación se emplea fundamentalmente
para facilitar la adherencia, ya que el óxido del propio
aluminio proporciona la protección adecuada contra la corrosión.
En un proceso de pintado de piezas de aluminio se pueden utilizar
dos tipos de imprimaciones: las de tipo fosfatante y las de tipo
epoxi.
Las imprimaciones fosfatantes realizan una acción protectora,
consiguiendo además un perfecto anclaje de las capas posteriores
de pintura. Están especialmente indicadas para chapas de
acero, acero cincado, acero inoxidable y aluminio. Si bien no
pueden emplearse masillas sobre este tipo de imprimaciones, sí
pueden ser repintadas con aparejos.
Las imprimaciones epoxi proporcionan una buena adhesión,
incluso mejor que las anteriores, sobre superficies de acero,
acero cincado, acero inoxidable y aluminio. Presentan una excelente
resistencia a la corrosión, pero requieren una buena preparación
de la superficie, mediante un lijando con abrasivo y un desengrasado
con diluyentes de limpieza específicos. Sobre las imprimaciones
epoxi, se puede aplicar cualquier otro producto, incluidas las
masillas de poliéster.
La imprimación será preferentemente de naturaleza
epoxi si se necesita aplicar una masilla. Este tipo de imprimaciones
proporcionará un buen anclaje sobre el aluminio. Las imprimaciones
fosfatantes se utilizarán solamente sobre superficies que
no requieran la aplicación de masilla. Sin embargo, no
ofrecen tan buena adherencia como las de naturaleza epoxi. Si
se utiliza imprimación fosfatante, será imprescindible lijar adecuadamente la superficie.

Recomendaciones
de pintado
Debido
a que el aluminio sufre una gran deformación si se le
somete a un incremento de temperatura, las operaciones de lijado
han de realizarse con sumo cuidado, evitando que el metal se
recaliente. Por este motivo, se utilizarán abrasivos
con un número de grano fino, sin insistir en la misma
zona durante mucho tiempo.
En cuanto al empleo de secadores por infrarrojos, el aluminio
se comporta de una forma diferente al acero, siendo necesario
aumentar ligeramente los tiempos de secado, reducir la distancia,
o ambos. En cualquier caso, habrá que remitirse a la
información del fabricante.

Procesos
de trabajo
Pieza nueva
Las piezas nuevas con protección,
sin daño, seguirán el proceso de pintado habitual
para piezas de acero.
En ocasiones, las piezas de aluminio vienen desnudas, con aluminio
visto. En tal caso, es recomendable aplicar una imprimación
epoxi que proporcione adherencia al resto de los productos que
se vayan a aplicar posteriormente.
Repintado superficial
En el pintado superficial no existe
ninguna diferencia con respecto al pintado de piezas de acero,
puesto que no es necesaria la reposición de fondos y
tan solo será preciso aplicar pinturas de acabado, con
la siguiente secuencia:

Pieza reparada
Este
tipo de reparación precisa la reposición de fondos.
Antes de pasar a la zona de pintura, se habrá eliminado
la pintura con discos de baja abrasión y realizado una
reparación adecuada, sin dejar marcas ni signos de tensión.
El proceso comienza con una limpieza y desengrasado, en profundidad,
para evitar que queden impurezas sobre la zona en la que el
aluminio queda a la vista.
Se realizará un lijado de bordes, con el fin de rebajar
el escalón existente entre la pintura original y el aluminio.
Este lijado se llevará a cabo con lijadora excéntrico-rotativa
con grano entre P80 y P220, dependiendo del daño.
Después, se efectuará una nueva limpieza y desengrasado
de la superficie con disolvente desengrasante.
La diferencia con respecto al proceso utilizado para pintar
piezas de acero se centra en que se aplicará imprimación
epoxi de dos componentes sobre la parte descubierta de aluminio,
antes de aplicar la masilla. Una vez seca la imprimación,
se rellenarán las imperfecciones existentes con masilla
de poliéster de dos componentes.
La masilla requiere un tiempo de secado de unos 20 minutos,
a 20ºC. Después, se lijará en seco a máquina
con grano de lija P100, seguido de P120 y P150, terminando con
P220.
Luego, se realizará un mateado del brillo del resto de
la superficie con máquina excéntrico-rotativa,
con grano P400, seguido de la utilización de una almohadilla
abrasiva, tipo Scotch Brite.
Tras una nueva limpieza y desengrasado, se aplicará imprimación
para aislar y proporcionar adherencia en aquellas zonas en las
que aparezca aluminio descubierto durante el lijado.
Después del tiempo de evaporación, se recubrirá
y sellará la zona enmasillada con aparejo. Tras su secado,
se lijará con máquina excéntrico-rotativa
y grano P320, afinando con P400 para acabados monocapas y P500
para bicapas.
Una vez finalizada la aplicación de fondos, se procederá
a la aplicación de pinturas de acabado, del mismo modo
que se realiza con piezas de acero. De hecho, la fórmula
de color será la misma que si se tratase de piezas de
acero, sin necesidad de añadir ningún tipo de
producto.
Como se ha observado, el hecho de que las piezas sean de aluminio
no presenta ningún inconveniente para su pintado, siempre
que se utilicen de forma adecuada los productos y procesos que
recomiendan los fabricantes de pintura.

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