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La mayoría
de los accidentes de tráfico en los que existen daños
personales o materiales de cierta envergadura se resuelven judicialmente.
Para llegar a determinar las causas que los motivaron y poder
asignar responsabilidades es preciso recoger e interpretar todos
los factores que intervinieron.
El primer y más importante estudio de recopilación
de datos sobre el terreno es el atestado, elaborado por la Guardia
Civil, Policía Local o Autonómica. Los datos, recogidos
de forma objetiva e inmediata, servirán de base para la
elaboración del posterior informe de reconstrucción
del accidente. El atestado recoge información relativa
a las personas implicadas, a los vehículos intervinientes
y sus daños y a las características geométricas
de la carretera. Además, refleja mediciones de huellas
de frenada o de derrape, así como las posiciones finales
de vehículos y personas, aspectos imprescindibles para
realizar cálculos físicos y matemáticos.

Recogida
de datos
Tanto
las compañías aseguradoras como los particulares
pueden solicitar la investigación de un siniestro a Cesvimap.
El perito parte del análisis del atestado e informe técnico
elaborado por la fuerza pública actuante en el accidente.
Sobre la base de los datos reflejados en el atestado, realiza
algunos cálculos generales y extrae unas primeras conclusiones.
Esto permite avanzar al cliente, en lo que se denomina preinforme
de reconstrucción, las primeras observaciones relativas
a la forma en que pudo producirse el siniestro, permitiendo valorar
al solicitante la necesidad de continuar o no con el estudio.
La labor del perito reconstructor se inicia con la recogida de
datos: fotografías de los vehículos, peritación
de sus daños y, en ocasiones, una medición de la
deformación de su carrocería. Con respecto al lugar
del accidente, es muy recomendable visitarlo y medir algunos aspectos
concretos del trazado, como el radio de curvas o la pendiente
de la rasante de la carretera. Existen una serie de requisitos
fundamentales para la investigación del accidente, sin
los que resulta imposible elaborar un estudio de reconstrucción
riguroso:
Características
geométricas de la vía: curva, recta, pendiente,
radio de la curva, etc.
Tipología
y estado del pavimento de la vía: hormigón o mezcla
asfáltica, seco o mojado, nuevo o bacheado...
Establecimiento
del punto de colisión y medición de posiciones
finales de vehículos y personas implicadas.
Huellas
y vestigios dejados por los vehículos antes, durante
y después del impacto.
Estado
de los neumáticos y profundidad del dibujo.
Lectura
del disco tacógrafo.

Elaboración
del informe
Una
vez recogida toda la información y con pleno conocimiento
de las características técnicas, tanto de los vehículos,
tales como potencia, aceleración, pesos y dimensiones,
etc, como de la vía, se realiza una valoración global
de todas las circunstancias que intervienen en el accidente, estableciendo
las posibles hipótesis de ocurrencia. Las hipótesis
se sustentan objetivamente en cálculos físicos y
matemáticos contrastados, que permiten obtener, entre otras
cosas, velocidades de circulación de los vehículos,
trayectorias de los mismos anteriores al impacto y la secuencia
espacio-temporal de movimiento de los móviles hasta la
colisión.
Con las conclusiones obtenidas después de un laborioso
trabajo de investigación, documentación y análisis,
el técnico en reconstrucción elabora un informe
que debe responder a criterios de objetividad, rigor científico
y claridad en la exposición, de tal forma que se pueda
entender por personas no familiarizadas con la materia. Todas
las hipótesis planteadas, justificadas con cálculos
matemáticos e ilustradas con fotografías de los
vehículos y de la vía, se incluyen en el informe,
que puede venir acompañado de referencias bibliográficas
e investigaciones llevadas a cabo por entidades relacionadas con
la seguridad vial.
Este informe resulta muy útil para resolver siniestros
por parte de las aseguradoras y es un medio documental habitualmente
utilizado en las resoluciones judiciales. El objetivo final de
la elaboración de un informe es servir de base para resolver
un accidente y poder asignar responsabilidades. La labor del perito,
por tanto, requiere gran profesionalidad, dado que en él
se deposita la confianza de demostrar qué circunstancias
o hipótesis de ocurrencia serían físicamente
posibles y cuáles serían imposibles. De hecho, si
el litigio llega a los tribunales, el técnico reconstructor
asiste y expone su trabajo en el acto del juicio, dándose
la consideración de prueba judicial a su informe.

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