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La
revisión medioambiental (RM) consiste en un análisis
detallado de la actuación de una empresa con respecto al
medio ambiente, en la que se detectan los problemas y resultados
de las actividades que realiza sobre el entorno. Desde un punto
de vista empresarial, se trata de un instrumento para evaluar
la eficacia de las actividades que desarrolla. En este sentido,
su realización puede suponer grandes ventajas:
Reducir
costes reales y potenciales
Conocer
los riesgos frente a posibles sanciones y multas medio ambientales
Implantar
un Sistema de Gestión Medioambiental que diferencie al
taller de la competenciante.
Una RM comprende un diagnóstico del
grado de cumplimiento de la normativa, la identificación
de aspectos, prácticas y riesgos que afectan al taller
desde un punto de vista medioambiental.
Recopilar
y analizar la normativa medioambiental que se le aplica al taller,
incluido todo tipo de licencias y permisos para la actividad,
es fundamental para conocer el grado de adecuación a la
normativa medioambiental.
Del análisis de las ordenanzas
municipales y la normativa autonómica y nacional (sobre emisiones
atmosféricas de contaminantes, aguas, residuos, suelos y actividades
molestas), se extraen los requisitos de obligado cumplimiento
para el taller, para comprobar posteriormente su grado de adecuación
a las exigencias y realizar las anotaciones oportunas.
Identificar y cuantificar
consumos de electricidad, agua, combustibles utilizados en la
calefacción y cabinas de pintura, materiales de pintura, recambios,
etc., permitirá detectar posibles despilfarros y corregirlos,
a la vez que minimizar el consumo, estimulando prácticas de ahorro.
También se considera la peligrosidad de los materiales empleados
(nocivos, inflamables, explosivos, etc.) con el objeto de reducir
su consumo o de sustituirlos por otros menos peligrosos.
Para identificar estos
aspectos, es conveniente utilizar listas de comprobación de consumos
y de la contaminación generada.
Durante la revisión medioambiental
se pretende conocer si existen métodos de trabajo que incluyan
tareas de protección medioambiental (aunque no estén escritos),
personas responsables de su realización, el grado de sensibilidad
y formación en medio ambiente de los trabajadores y si se impulsa
la existencia de una cultura medioambiental en el taller, comprobando
si se han realizado mejoras en esta dirección o inversiones económicas.
Se trata de analizar las posibles repercusiones sobre el entorno
de accidentes que pudieran ocurrir, ya sean derrames de residuos
líquidos, incendio, etc., para ejecutar, en adelante, acciones
de prevención. También se tratará de conocer la opinión de las
personas afectadas por las actividades del taller y estudiar reclamaciones
o quejas que pudieran existir.
Procedimiento
de la RM
La dirección del taller debe expresar, claramente, los objetivos
de la revisión medioambiental. En función de ellos, se establecen
las referencias a utilizar, así como el grado de detalle, su alcance
y quién puede realizarla (contratación de una empresa externa
o personal propio del taller que disponga de los conocimientos
oportunos). A partir de aquí se planifica la RM, se procede a
la toma de datos y se elabora el informe final. Previamente a
la realización de la RM, se debe elaborar el registro de requisitos
legales y los documentos para la recogida de la información. La
información se recabará mediante una inspección visual y preguntas
directas a los trabajadores durante la visita, entrevistas, etc.
Puede ser necesario redactar documentos de apoyo, como listas
de comprobación o cuestionarios. En esta etapa, conviene adoptar
un punto de vista microscópico, descendiendo al detalle en cada
operación, identificando así un mayor número oportunidades de
mejora medioambiental. Gran parte de la información necesaria
se recopila contrastando con otros documentos, como el consumo
de energía, agua y materiales utilizados; sin embargo, es imprescindible
recorrer las instalaciones para: · Identificar todos los focos
de emisión a la atmósfera (chimeneas de calderas de combustión,
de extracción de polvo o de gases de las cabinas de pintura).
· Determinar si son notables los niveles de ruido y olores en
el exterior del taller. · Conocer dónde se sitúan los puntos de
vertido de las aguas que salen del taller al exterior y cuál es
su destino. · Descubrir la posible contaminación de las aguas,
analizando los métodos de trabajo (si se evita eliminar todo tipo
de residuo líquido por esta vía, si se recogen los restos de lijado
por vía seca, etc.) · Clasificar cada uno de los residuos que
se generan (peligroso o no peligroso). El informe final incluye,
además del listado de los aspectos medioambientales del taller
y del estado de cumplimiento de la normativa medioambiental que
se le aplica, unas conclusiones generales, determinando cuáles
son los puntos fuertes en su actuación medioambiental, problemas,
riesgos existentes y oportunidades de mejora. Todo esto servirá
de base para planificar una serie de acciones concretas, estableciendo
un orden de actuación, en función de la importancia de las carencias
encontradas y de las posibilidades económicas. Las actividades
de mayor urgencia deberían ser aquellas destinadas a cumplir con
la normativa medioambiental. Por lo tanto, en sí misma, una revisión
medioambiental no es ninguna solución, pero sitúa al taller en
una posición de privilegio, que permitirá determinar acciones
dirigidas a la mejora de su negocio. ENTRESACADOS · Una RM comprende
un diagnóstico del grado de cumplimiento de la normativa, la identificación
de aspectos, prácticas y riesgos que afectan al taller · La revisión
medioambiental brinda al taller numerosas oportunidades para reducir
costes reales y potenciales

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