Cuaderno de viajes

París
Versalles
El Valle del Lloira
Datos prácticos

Ma chère France!.


Torre Eiffel

Da igual encontrarse a la orilla de un río, en un pueblecito de la campiña saboreando una copa de vino o admirando las impresionantes obras de arte de cualquiera de sus museos, Francia siempre es un placer para los sentidos. Y es que los franceses han convertido en arte las labores cotidianas de la vida: comer, beber, vestirse, moverse, vivir simplemente.
Cualquier época es buena para visitar Francia y lo demuestran los cerca de 60 millones de turistas que viajan allí cada año. La primavera resalta su belleza natural, todo vuelve a la vida; el otoño hace de sus ciudades melancólicas, con sus bulevares cubiertos por alfombras de hojas ocres, y el invierno no impide que la vida continúe. Si se acerca la Navidad, el espectáculo de luces y decoración merece un buen paseo.

Texto: Mª Ángeles Moreno Pedraz

París
Pintor en MontmartreParís es, sin duda, la ciudad más elegante de Europa, profundamente tradicional y, a la vez, moderna. Barrios antiguos cargados de historia, como Montmartre, contrastan con La Défense, con sus líneas geométricas y frías. El mito de París se fraguó hace mucho tiempo. El pueblo y los acontecimientos históricos (el Rey Sol, la Revolución, la Comuna, la Resistencia, mayo del '68) han imprimido a esta ciudad un carácter casi legendario. Pero, ¿quién no pensaría que vive en el centro del mundo si éste tiene el aspecto de París?
Entre todas las maravillas parisinas destaca el Museo del Louvre, antigua fortaleza, construida en torno a 1200 y reconstruida a mediados del siglo XVI, para ser utilizada como palacio real. A partir 1793, tras la Revolución, comenzó a ser disfrutado como museo público. Sus salas están repletas de maravillas del arte: desde la Venus de Milo o la Victoria de Samotracia, hasta la Gioconda de Leonardo Da Vinci. Otros museos de interés son el D'Orsay, Rodin o Picasso y el Centro Pompidou.
Notre Dame es uno de los cúlmenes del gótico francés. Su interior, iluminado por la luz procedente del enorme rosetón de la fachada, descubre una completa lección de Historia Sagrada en sus esculturas. Uno de los prodigios de este templo son sus gárgolas, esas figuras inquietantes esculpidas en los aleros y arbotantes, que tanto han despertado la imaginación de los artistas.Puentes sobre el Sena
Para disfrutar de la ciudad lo mejor es pasear trazando una línea que coincida con la avenida de los campos Elíseos, desde el Arco de Triunfo hasta el Museo del Louvre, después cruzar el Sena pasando por la Ille de la Cité y ya, en la margen izquierda, la rive gauche, centro de bohemios, intelectuales y disidentes, perderse por el Barrio Latino, por Montparnasse o por St-Germain. Y, por último, saliendo de esta ruta, no podemos olvidarnos de Montmartre y su basílica del Sagrado Corazón.
París es sinónimo de romanticismo desde tiempos inmemoriales. La visión de un paseo a orillas del Sena junto a la persona amada, a la luz tenue de las farolas o del cálido sol de primavera, es su imagen más manida.

Versalles
Palacio de Versalles.A las afueras de París, se encuentra el más famoso château de Francia, el Palacio de Versalles. Construido por Luis XIV, a mediados del siglo XVII, se convirtió en la Corte de los reyes franceses. Para demostrar su grandeza y poder, el palacio tiene unas dimensiones excepcionales y su decoración es de una riqueza extrema. La Galería de los Espejos, obra maestra de este palacio, mide 73 m de largo, 10,50 m de ancho y 12,30 m de alto. Está completada al norte por el Salón de la Guerra y al sur, por el Salón de la Paz. Después de la firma de la Paz de Nimega, que marcaba el apogeo del reinado de Luis XIV, el rey encargó representar las buenas acciones de su gobierno en la bóveda de esta galería, en la que el soberano está caracterizado como un emperador romano, gran administrador del reino y vencedor de las potencias extranjeras. La Galería de los Espejos, centro neurálgico del reino durante el Antiguo Régimen, siguió ocupando, incluso después de la Revolución Francesa, un puesto relevante dentro de la Historia. Así, en 1919, al final de la Primera Guerra Mundial, sirvió de decorado para la firma con Alemania del Tratado de Versalles.
Dentro del gran complejo de Versalles, destacan sus jardines, por su extensión, de más de 6 km2 , y por las bellas fuentes y estatuas que lo jalonan, la ópera y el Grand y Petit Trianon.

El Valle del Loira

Desde el siglo XV hasta el XVIII, el valle del Loira fue el sitio preferido de la nobleza para instalar sus castillos. Primero se levantaron construcciones defensivas, para transformarse posteriormente en palacios con una mayor atención a las comodidades, y bajaron de las colinas para acercarse a la ribera del río, formando un conjunto perfecto con su entorno. De entre estos castillos, destacan el de Chambord, mandado construir por Francisco I, y el castillo de Chenonceaux, cuya construcción, comenzada en la década de 1520, estuvo siempre relacionada con mujeres. Catalina de Briconnet, Diana de Poitiers (amante de Enrique II), Catalina de Médicis (mujer de Enrique II) y su nuera Luisa de Lorena. Un siglo más tarde, volvió a infundir vida en él Mme. Dupin, invitando a personajes como Voltaire, Montesquieu y Rousseau.
En esta región de castillos también destacan varias ciudades con una extensa historia tras de ellas: Tours, con sus magníficos museos; Chinon, donde siempre ha existido alguna fortaleza desde la Edad de Piedra y Orleans, cuna de Juana de Arco.
Para disfrutar del valle del Loira en toda su plenitud, la mejor opción es apartarse de las rutas prefijadas y recorrer a nuestro ritmo, parándonos en aquellos parajes más bellos, toda esta región cargada de historia, belleza y buenos vinos.

¡La France! Donde los españoles viajaban hace décadas a ver las películas y comprar los libros que la censura les negaba, a donde miramos como sede de la alta costura o la nouvelle cousine.
Pero, pasa como con todo, hay que ir y descubrir personalmente la razón por la que Francia sigue atrayendo tanto y tan intensamente.

Datos prácticos

Idioma: Francés.
Clima: Predominantemente continental, inviernos fríos y veranos cálidos.
Moneda: Franco francés
Documentación: Ciudadanos de la U.E. únicamente el D.N.I. o pasaporte en regla.
Compras: Artículos de lujo (perfumes, joyas, alta costura, accesorios), antigüedades, libros, vinos, patés y quesos.
Gastronomía: La cocina francesa ocupa el primer puesto de la cocina mundial. La diversidad geográfica de Francia permite una extraordinaria variedad de productos y platos: mariscos, pescados, carnes rojas, verduras y los famosos quesos y patés. Así, cada región mantiene su forma tradicional de cocinar: mouclade, sopa de mejillones con azafrán, de la Costa Atlántica; canard perigourdin, pato con ciruelas, de Dordoña; cargolade, caracoles y salchichas a la plancha, del Languedoc o potée auvergnate, estofado de repollo, cerdo y judías típico de Auvernia.