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Para
realizar una conducción segura, será necesario disponer
de un sistema de alumbrado que permita tener una buena visibilidad
A medida que evolucionan los medios de transporte y aumentan sus
prestaciones, se requieren sistemas capaces de ofrecer iluminación
de mayor calidad y un campo de visión más extenso
y con mayor alcance.
Lámparas
halógenas
Los
primitivos sistemas de iluminación, constituidos por una
bombilla convencional de incandescencia en vacío, evolucionaron
hacia aquéllos que emitían la luz recogida por un
reflectante en forma de parábola y la proyectaban hacia
el frontal, por delante del vehículo. Con este método,
se consiguió reducir los deslumbramientos, aunque se sacrificara
parte del haz luminoso.
Hubo que esperar hasta la llegada de
la bombilla halógena, en la que la incandescencia era producida
en una atmósfera de gas de yodo, para hablar de avances
importantes en los sistemas de iluminación de los automóviles.
En esta lámpara el flujo luminoso era casi dos veces mayor,
más blanco, y la duración del filamento entre tres
y cinco veces superior al de la bombilla convencional.
El sistema elipsoidal y la superficie
compleja persiguieron el máximo aprovechamiento del haz
de luz emitido por la bombilla, incrementando, de esta forma,
la potencia luminosa. En el caso del sistema elipsoidal, se emplea
una lente que se sitúa delante de la fuente de luz, de
manera que todo el haz se dirige hacia la zona que se desea iluminar.
En la superficie compleja, se aplica un diseño especial
de la parábola reflectora para utilizar todo el haz luminoso,
recurso usado en la actualidad en la mayoría de los vehículos.

Luces
de xenon
El
avance técnico más importante lo constituyen las
lámparas de descarga o faros de xenon. En este tipo de
lámparas, el arco eléctrico producido por la descarga
de gas sustituye al clásico filamento de las bombillas
halógenas. Una vez que se ha producido el encendido, la
lámpara precisa, para su correcto funcionamiento, una tensión
de alimentación cercana a 85 voltios. Esta tensión
variable se consigue mediante la utilización de un balastro
electrónico, unidad electrónica de alta potencia
encargada de suministrar energía eléctrica a la
lámpara.
Las luces de xenon presentan varias ventajas
respecto a los sistemas de iluminación basados en lámparas
halógenas:
Producen
entre dos y tres veces más luz, consumiendo cerca del
40% menos de corriente y emitiendo menos calor.
Duran hasta cinco veces más que
las halógenas, con lo que no es necesario reemplazarlas
durante el periodo de vida útil del vehículo,
salvo casos excepcionales.
Distribuyen la luz más homogéneamente
y mejoran la iluminación de los bordes.
Debido a la mayor potencia que desarrollan
los faros de xenon, la normativa europea obliga a los vehículos
que lleven este tipo de alumbrado a incluir en su equipamiento
una serie de elementos que impidan la posibilidad de deslumbramiento
a los conductores que circulen en sentido contrario: regulador
automático de altura y sistema lavafaros.
El regulador automático de la
altura de los faros garantiza que el haz luminoso se mantiene
constante, sin sufrir alteraciones debidas a la carga transportada
por el vehículo ni por los movimientos de la carrocería
durante las frenadas y las aceleraciones.
El sistema lavafaros garantiza el correcto
reparto de la luz y asegura que no haya manchas o cuerpos extraños
sobre la superficie del faro, que puedan distorsionar el haz luminoso.
La eficacia de cualquier faro, sea de xenon o no, disminuye un
10% si está sucio.
Las especificaciones internacionales
que determinan la distribución e intensidad de la luz de
los vehículos en la carretera son muy estrictas. La luz
procedente de las lámparas de xenon es, técnicamente
hablando, menos deslumbrante que la que proviene de las halógenas.
Esto se debe a que la línea de transición entre
la luz y la oscuridad está definida con mayor claridad,
por lo que los conductores que vienen en sentido contrario reciben
una menor cantidad de luz.
Los fabricantes están diseñando
nuevas lámparas halógenas, que proporcionen mayor
intensidad, brillo y contraste en conducción nocturna,
además de una luz con mayor tonalidad blanca, que se acerca
bastante a la que se consigue mediante lámparas de xenon.

Iluminación
inteligente
Los
nuevos sistemas de iluminación, disponibles en los próximos
años, reconocerán las diferentes situaciones de
la conducción y optimizarán automáticamente
la distribución de la luz, adaptándola a cada caso.
Luces que se encienden de forma automática en condiciones
de baja visibilidad se adaptarán a la carretera, iluminando
la parte de la curva que no cubren los faros actuales. Modifican
su achura y luminosidad, dependiendo de la velocidad del coche.
Dentro de estos nuevos faros inteligentes,
se puede hablar de dos tipos:
Faros con distribución variable
de luz. Optimizan la distribución de la luz según
las vías y situaciones de la conducción, gracias
a la combinación de varios reflectores.
Luces que giran. Este sistema permitiría
adaptar el haz luminoso a la trayectoria seguida por el vehículo
en la carretera. Esta función la realizarían unos
reflectores adicionales, colocados según el ángulo
de giro del volante.
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