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La
igualación del color es una tarea compleja para el pintor,
por diversos motivos. Por un lado, los efectos de color son, cada
vez, más difíciles de reproducir; por otro, la pintura
utilizada en primeros equipos es de diferente naturaleza y se
aplica, además, con sistemas distintos a los del taller
de reparación. Por añadidura, puede ocurrir que
el pintado se realice sobre trabajos anteriores que no se hubiesen
igualado apropiadamente.
Por estos motivos, el pintor debe poseer
una formación suficiente y una experiencia vasta, que le
faculten para lograr trabajos de calidad sin que se vea obligado
a repetir tareas. Las técnicas de difuminado le facilitarán
la igualación y le serán especialmente útiles
para reproducir efectos. A su vez, permiten limitar, al máximo,
la zona de trabajo.
¿Qué
es difuminar?
Dos
son las acepciones del término difuminar, procedentes de
los términos anglosajones fade out y blending. Fade out
significa degradación, disminución de la cantidad
de color aplicada al alejarse de la zona reparada. De esta manera,
la transición entre el color aplicado en la reparación
y el del resto de la pieza o vehículo es más sutil,
más tenue. La expresión blending se traduce por
fusión. Este concepto se refiere a la mezcla que debe producirse
entre la pintura original y la aplicada durante la reparación,
con el objetivo de integrar el acabado en el conjunto del vehículo.
El difuminado se puede aplicar al color y al barniz, así
como en acabado monocapa, bicapa o tricapa.
Generalmente, se distinguen dos métodos
de difuminado: en húmedo y en seco. El difuminado en húmedo
se realiza aplicando un producto específico sobre la superficie
del vehículo, previamente mateada, difuminando de inmediato,
sin que seque. Esta técnica resulta menos rentable que
el difuminado en seco, ya que demanda más cantidad de producto
y tiempo de trabajo. Sin embargo, facilita el difuminado y garantiza
un buen resultado, motivo por el cual es muy aconsejable para
pintores poco experimentados.
El difuminado en seco se realiza sin aplicar ningún producto
auxiliar.
Técnicas
de difuminado
El acabado monocapa se caracteriza
por la aplicación de un único producto, que proporciona
simultáneamente el color, el brillo y la dureza exigible
a la pintura. Sobre este tipo de acabado se pueden realizar las
técnicas de difuminado, con o sin aplicación de
barniz. Por definición, el acabado monocapa debiera realizarse
sin aplicación de barniz; sin embargo, el difuminado precisa
integradores que faciliten la fusión de la pintura aplicada
en reparación con la original, además de un pulido
y abrillantado. Por esta razón, y para evitar estas operaciones,
puede realizarse el difuminado aplicando barniz a la pieza afectada.
De esta forma, se obtendrá el brillo sin necesidad de pulir
ni abrillantar, convirtiendo lo que inicialmente era un acabado
monocapa en bicapa.
El acabado bicapa se realiza aplicando dos
tipos de productos: el primero, aporta la tonalidad; el segundo,
el barniz, proporciona brillo y dureza. Este tipo de acabado,
típico de los colores metalizados y perlados, permite difuminar
en seco y en húmedo. En seco, tras el difuminado del color,
existen dos posibilidades: barnizar por completo la pieza afectada
o aplicar barniz únicamente a la zona de trabajo, operación
ésta que demanda el uso de integradores, pulido y abrillantado.
Productos
y herramientas
Los fabricantes de pintura han desarrollado productos específicos,
que facilitan la realización de las técnicas de
difuminado. Básicamente, se utilizan tres tipos de productos:
diluyentes o disolventes integradores, productos para la técnica
en húmedo (barnices de 1K o específicos) y barnices
para difuminado. Además, se debe seguir contando con el
resto de productos: pinturas de color, barnices, diluyentes, catalizadores,
mateantes...
Entre las herramientas más adecuadas
para las técnicas de difuminado se hallan las pistolas
de retoques que, por su menor tamaño, facilitan los trabajos
y las pequeñas aplicaciones de producto; los equipos de
secado por infrarrojos, que agilizan el secado en trabajos puntuales
de fondos; los abrasivos, que permiten el mateado de las zonas
de trabajo; y los elementos de enmascarado, que delimitan apropiadamente
la zona de intervención.
Rentabilidad
Las técnicas de difuminado
son un método rentable respecto de las del pintado al corte,
ya que permiten la consecución de un trabajo de calidad
a la primera y reducen el consumo de tiempo y materiales. La disminución
del consumo de materiales nace de la posibilidad de limitar la
zona de intervención y rebajar los espesores, puesto que
el difuminado aplica la pintura donde se ha realizado la reparación.
En consecuencia, los tiempos de trabajo también serán
más cortos, apreciándose esta ganancia en las operaciones
de enmascarado, en el montaje y desmontaje de accesorios, en el
secado de aparejos, en los lijados y en las limpiezas.
Superar el compromiso que supone la igualación
del color anima al taller de chapa y pintura a hacer suya la técnica
de difuminado, que le facilita la igualación de tonalidades
entre la pintura aplicada en la reparación y el color original,
sin necesidad de recurrir al repintado.
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