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Una de
las principales inversiones que el taller de reparación
puede realizar es la mejora de la plantilla y la gestión
de los recursos humanos. No en vano, el progreso en el rendimiento
del personal se traduce en un incremento de los resultados. Para
lograr esta mejora, deben tenerse muy en cuenta los siguientes
aspectos:
El
proceso de selección y contratación del personal.
El
análisis y la valoración del puesto de trabajo.
La
valoración del potencial individual.
La
elaboración de objetivos, el análisis de los resultados
y el desarrollo de las acciones derivadas.
Selección
y contratación del personal
La escasez de personal para trabajos de chapa y pintura es un
hecho. Es difícil hallar un grupo del cual seleccionar
candidatos. Además, el incremento constante de la remuneración
económica de estos puestos de trabajo no favorece el proceso.
En este sentido, crear un clima laboral propicio es clave para
evitar la rotación de personal y, por consiguiente, el
desarrollo de nuevas fases de selección.
Para fijar la retribución económica se deben establecer
los objetivos, en función de unas metas claras y cuantificables
(productividad y ganancia de horas). Un buen sistema de control
de tiempos será la clave para llevar a buen término
esta gestión por objetivos. No hay que centrarse únicamente
en el aspecto económico; también se tendrá
en cuenta la necesidad de reconocimiento para el trabajador, y
la responsabilidad sobre sus procesos de reparación, sobre
los equipos y herramientas, sintiéndose parte activa de
una empresa en crecimiento. El rendimiento de los operarios está
muy relacionado con la satisfacción de sus necesidades.
Así, Cesvimap, dentro de sus trabajos de asesoramiento
y auditoría destinados a talleres de carrocería
y pintura, no sólo aborda cuestiones de diseño,
equipamiento e instalaciones, sino que también concede
una gran importancia al análisis del factor humano.

Análisis
y valoración del puesto de trabajo
En esta etapa se debe describir
el perfil profesional de los empleados del taller y los conocimientos
técnicos de los operarios directos, como chapistas y pintores,
e indirectos, como el recepcionista, el jefe de taller o el encargado
de recambios.
Partiendo del análisis del puesto de
trabajo, han de definirse sus exigencias:
Cuáles
son las tareas a realizar.
Con
qué medios se pueden establecer estas tareas.
Qué
conocimientos son necesarios.
Qué
experiencia se requiere.
De esta manera, se evita que se eludan responsabilidades
que, de otra forma, podrían haber quedado sin delimitar,
y se facilita la evaluación del rendimiento.
Asimismo, hay que determinar el nivel
de capacitación necesaria, en función de si se trata
de oficiales o de aprendices, o de si el puesto es muy específico
(unidades de trabajos rápidos, de reparación de
plásticos o de trabajo en doble turno).

Valoración
del potencial individual
Para valorar el potencial
individual, se observará la destreza y habilidad de los
empleados, su experiencia y su grado de autonomía. Las
expectativas que muestra el candidato, su motivación y
el nivel de seguridad en sí mismo también servirán
para adecuar cada persona a su puesto de trabajo.
Otros valores en alza, a partir de la aparición de unidades
especiales de carrocería y pintura, son la polivalencia
del contratado y su flexibilidad para el trabajo en equipo.

Objetivos
y resultados
La dirección del taller
debe participar activamente en la gestión de los recursos
humanos mediante la elaboración consensuada de los objetivos,
la valoración de los resultados y el desarrollo de las
acciones derivadas de este análisis. Dentro de ellas, se
encuentran la formación, la promoción del personal
o el desarrollo de acciones correctoras. Esta evaluación
proporciona a la dirección del taller datos para la elaboración
del plan de objetivos del siguiente periodo o, incluso, para el
rediseño de puestos en la organización.
Es importante contar con la opinión
del grupo, desarrollando procesos de comunicación y de
decisión compartida, tomando nota de sugerencias e iniciativas.
Con todo ello, se involucra al personal en las actividades del
taller, de las que participa de forma activa..
Así pues, con un equipo identificado
con los valores de la empresa, se habrán sentado las bases
para incrementar la competitividad del negocio y lograr la satisfacción
del cliente y la de nuestros trabajadores.
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