Los mayores progresos de la civilización se experimentan inicialmente como sus peores amenazas.
Alfred North Whitehead, 1861-1947, filósofo y matemático británico.


PROGRESO COMPARTIDO

La industria, el comercio mundial y las relaciones que a la sombra se generan experimentan constantes cambios en sus estructuras, que permiten el desarrollo de productos y servicios competitivos. Unas veces, son necesarias acciones que propicien estos cambios y otras, fenómenos que permitan llevarlos a cabo. Uno de esos fenómenos, la globalización, despierta fuertes emociones para bien o para mal, quizá por favorecer una relación intangible entre unos lugares y otros, por muy lejanos que se encuentren, debilitando paulatinamente las fronteras.

Por mucho que imaginemos, posiblemente no logremos adivinar los cambios que se aproximan. En la más pequeña empresa se reciben productos y servicios que han visto modificados sus procesos productivos. En otras ocasiones, quien hace que sintamos sus efectos es la competencia, que accedió a información que le proporcionó una ventaja competitiva. Y, finalmente, también pueden ser nuestros clientes los que nos transmitan los aspectos positivos o negativos de la globalización.

Este fenómeno no sólo acorta distancias geográficas, sino que también nos acerca al conocimiento y a la información en su más amplio sentido. Conocer el mercado , la respuesta de los usuarios y la interacción constante entre proveedores y consumidores se convierte en una referencia para fijar nuestros objetivos y cómo conseguirlos. Es decir, del conocimiento está surgiendo la mejora.

Si estamos de acuerdo con esta afirmación, deberíamos reproducir esta situación en nuestro pequeño universo, en los distintos departamentos, áreas o secciones que forman nuestra empresa. La transmisión de conocimientos de unos hacia otros permitirá el éxito integral de la entidad.

El primer punto de partida es lograr que cada individuo se sienta involucrado en la mejora, que crea en la filosofía del intercambio y que sea consciente de la importancia de progresar y de compartir, sin que haya perdedores en el proyecto.

El crecimiento de nuestra propia compañía ha de partir, pues, de un proceso de globalización interna, basada en la convergencia de distintas ideas, creencias y propósitos para un proyecto común.


Luis Pelayo García
Subdirector de Cesvimap

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