Cuaderno de viajes


Salamanca,
filigrana de oro




A Salamanca hay que intentar llegar un día despejado al atardecer, cuando sus torres, edificios y fachadas refulgen como el oro mientras el sol se pone dulcemente sobre ellas. Este milagro se debe a la piedra de Villamayor, una arenisca cuya superficie se oxida con el paso del tiempo, dotando a las construcciones de esa pátina dorada única.
Ciudad alegre, joven y con un punto de desenfado, ha evolucionado desde su condición de núcleo artístico, -fue declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1988-, para convertirse en una urbe dinámica, que compagina la severidad de la Clerecía con cientos de concurridos bares. Eso es lo más sorprendente de Salamanca, que no se trata de una ciudad muerta, parada en sus glorias. Expande una vitalidad, para muchos, sorprendente, mientras que, para otros, es propia de la multitud de estudiantes que convoca en sus aulas.
Por todas estas circunstancias, ser centro cultural desde hace casi ocho siglos, por el dinamismo de su población, por su proyección internacional, especialmente hacia Iberoamérica, Salamanca ha sido designada Ciudad Cultural Europea en el año 2002, reforzando su consideración nacional e internacional como ciudad del pensamiento.

 

Por: Mª Ángeles Moreno Pedraz
Fotografías: Excmo. Ayuntamiento de Salamanca

La Universidad

La universidad más antigua de España y una de las primeras de Europa fue fundada en el año 1218, siendo la seña de identidad más profunda de la ciudad. Por sus aulas han pasado a lo largo de los siglos eminentes pensadores, docentes y alumnos, donde aún hoy resuenan en sus muros las voces de Fray Luis de León o Miguel de Unamuno.
Del edificio histórico, hay que destacar la magnífica fachada plateresca, en la que, escondida, la famosa rana contempla a los miles de visitantes que día a día la buscan para asegurarse unos el aprobado final y otros la satisfacción de haberla encontrado.
Ya en el interior del edificio, alrededor del claustro, se encuentran las aulas en las que se impartieron asignaturas tales como Elocuencia, Derecho Canónico, Medicina o Derecho Civil. Conviene detenerse en la escalera que conduce al primer piso del claustro, para descifrar los relieves que nos hablan de danzas moriscas, corridas de toros y las delicias del matrimonio.
En el piso superior, accedemos a la primera biblioteca universitaria de Europa, fundada en 1254. Si, a primera vista, impresiona la sala, con su librería barroca, lo que realmente impacta son sus 462 incunables del siglo XV y los más de 2.800 manuscritos pertenecientes a los siglos XI al XVII.

"Cielo de Salamanca"Saliendo del edificio, nos podemos acercar al Patio de Escuelas Menores, donde se formaban los bachilleres que posteriormente ingresarían en la Universidad. Se trata de un elegante y bellísimo patio de arcos mixtilíneos y de un único piso, al que salen una serie de estancias utilizadas en la actualidad como salas de exposiciones. En una de ellas se encuentra el famoso "Cielo de Salamanca", un mural alegórico que representa las constelaciones que se ven en el cielo salmantino, motivo inspirador del logo de la capitalidad europea de Salamanca en el 2002.

La Plaza Mayor

Nocturno de la Plaza MayorEs el centro de Salamanca; todos los caminos conducen a ella. Los salmantinos, por mucha que sea la actividad laboral o el trajín universitario, siempre encuentran tiempo para pasear por el casco viejo, tomarse unos pinchos cuando acaba la jornada y disfrutar de un café o de la lectura del periódico bajo los soportales de la Plaza Mayor. Durante el día es lugar de encuentro casual o cita previa; por la noche, se convierte en punto de partida hacia los bares de copas.
Su construcción se inició en 1729, con el propósito de que albergara las ferias, fiestas y mercados que, hasta entonces, colapsaban los alrededores de las catedrales. De ahí sus soportales, que debían resguardar a los feriantes de los rigores meteorológicos. Desde entonces, sus medallones de relevantes personajes han sido testigos de corridas de toros, proclamas políticas, manifestaciones ciudadanas, ejecuciones y procesiones religiosas.

Interior de la Catedral NuevaPaseando, se descubre que Salamanca es mucho más: sus dos catedrales, románica y gótica; la iglesia de San Esteban con su espectacular fachada; el convento de las Dueñas con su claustro; la Universidad Pontificia y la Iglesia de la Clerecía; la Casa de las Conchas, hoy biblioteca pública; el Colegio Mayor Fonseca, con su claustro escenario de representaciones veraniegas; los palacios de Monterrey, de Orellana, de Abrantes o de Anaya; la Casa de las Muertes, el Puente Romano y, junto a él, la Casa Lis, hoy museo de arte modernista. Y, como atracciones más actuales, los bares de copas, que compiten en decoración a cada cual más original: el Cum Laude, con su reproducción de la Plaza Mayor; el Camelot, instalado en una capilla del siglo XVI, donde el disc jockey trabaja desde el púlpito; la Posada de las Almas, el Capitán Haddock o los incombustibles Callejón y Puerto de Chus.

Casa LisSalamanca es una ciudad para vivir de día y de noche, donde se conserva lo mejor del pasado para mejorar el futuro. Es el reposo que da la sabiduría, porque Salamanca es una ciudad hecha a la medida del hombre, donde se ha aprendido a disfrutar de la vida, del tiempo pausado.

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Datos prácticos

Cómo llegar: Desde Madrid, por la N-501, a 212 km; desde Valladolid, por la E-80, a 115 km; desde Cáceres, por la N-630, a 210 km, y, por vía aérea al aeropuerto de Matacán, desde Barcelona y Mallorca.
Compras: Productos ibéricos (jamón y embutidos de Guijuelo y La Alberca), artículos de cuero (sillas de montar, botos, bolsos, zajones, etc.), filigrana charra con los típicos botones charros y, como buena ciudad universitaria, libros especializados
Gastronomía: La cocina salmantina se caracteriza por los productos de calidad con los que se elabora: las lentejas de La Armuña, los garbanzos de Pedrosillo, los embutidos de Guijuelo o el rabo de toro. Aparte de estos productos, existen algunos platos típicos, como las patatas "meneás", el hornazo del Lunes de Aguas, las sopas de ajo y el farinato, un embutido hecho de grasa, miga y pimentón