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" Dime y lo olvido. Enséñame
y lo recuerdo. Involúcrame y lo aprendo "
"MEJOR PREVENIR..."
La época romana y la actual tienen, para sus individuos, objetivos comunes; sólo han cambiado los medios para conseguirlos: correo electrónico en lugar de mensajeros, ordenadores por papiros, satélites de observación, sustituyendo a los catalejos o coches en lugar de cuádrigas. Entre los coches y las cuádrigas romanas existen muchas diferencias, pero una fundamental: las cuádrigas se utilizaban, puntualmente, para competir en las carreras, o para luchar en las batallas; los automóviles se emplean como bienes de primera necesidad para conseguir los objetivos que demanda, a diario, la sociedad actual. Esto origina que un porcentaje muy alto de los conductores realicen esa cotidiana pero arriesgada actividad estresados, preocupados o distraídos. La reciente entrada en vigor de la nueva Ley de Tráfico y del nuevo Plan de Seguridad Vial viene a recordarnos, fundamentalmente y una vez más, que nuestra actitud ante la conducción debe ser vigilante y reflexiva. Quizás, de todas las medidas correctoras o sancionadoras incluidas en las nuevas leyes, la menos polémica y debatida es, a mi juicio, la más transcendental: la implantación de asignaturas de Seguridad Vial en el sistema educativo de nuestros jóvenes. Mentalizar a las futuras generaciones de automovilistas de la importancia que tiene explotar racionalmente este instrumento de transporte y trabajo servirá, sin duda, para reducir las sobrecogedoras cifras que arrojan, cada año, los accidentes de tráfico. Se estará potenciando así, desde la base, el uso responsable y comprometido de estos veloces caballos de acero.
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