Carrocería

SUSTITUCIÓN DE PIEZAS DE CARROCERÍAS DE ALUMINIO
Cosiendo aluminio


Sistemas de unión: útiles y herramientas
Método de sustitución
Para saber más


Las diferencias entre los procesos de sustitución de piezas exteriores en las carrocerías de aluminio y los utilizados en las tradicionales carrocerías de acero vienen determinadas, en gran medida, por las características del material. Su tendencia a agrietarse por compresión imposibilita realizar un solape de la forma que se hace en las carrocerías de acero. De la misma manera, las características del aluminio implican la necesidad de adoptar nuevos sistemas y métodos de unión, como el remachado o la aplicación de adhesivos.

Por José Antonio Maurenza Román

 

 

 

 

 

Una de las mayores novedades a la que el chapista se debe adaptar en los procesos de sustitución de piezas de aluminio es al empleo de nuevos útiles y herramientas

 

 

 

Los adhesivos estructurales tienen que ser de baja conductividad eléctrica para evitar la corrosión

 

Útil remachador

 

Corte de la pieza

Presentación del recambio

Acabado final

 

Es fundamental dotar al aluminio del poder adherente necesario para conseguir la fijación de las piezas

Sistemas de unión: útiles y herramientas
La introducción, por parte de ciertos constructores, de piezas de aluminio en las carrocerías obliga al taller a adaptarse a nuevos sistemas, herramientas y métodos de sustitución y reparación específicos.

La imposibilidad de reproducir en el taller reparador los sistemas de unión originales de las carrocerías de aluminio, así como las características de este material, su alta conductividad eléctrica o su capacidad para conducir el calor, limitan, en gran medida, los métodos y sistemas utilizados en los procesos de sustitución de piezas.

Remaches macizos y ciegos. Los remaches macizos se colocan con la ayuda de una remachadora de pinza, con lo que su uso está restringido a aquellas zonas en las que esta herramienta tenga acceso, como ocurre en los marcos de puerta. Su longitud depende del espesor y del número de piezas a unir.
Los remaches ciegos, por su parte, son similares a los tradicionales de clavo y son, por lo general, de aluminio. Se utilizan en aquellas zonas de la carrocería, donde por razones de accesibilidad, resulta imposible el uso de los remaches macizos.

Los adhesivos estructurales, junto al uso de remaches, son los materiales más usados en el taller de reparación en este tipo de operaciones. Tienen que ser de baja conductividad eléctrica para evitar la aparición de procesos de corrosión galvánica.

Remachadoras. Se trata, tal vez, de la herramienta más empleada en los procesos de sustitución y funciona mediante aire comprimido, y, generalmente, se utilizan dos tipos:

­ La remachadora de pinza, empleada para la colocación de los remaches macizos y que presenta, como única limitación, la accesibilidad de las piezas. Este útil está provisto de diferentes cabezales, usados para otras operaciones como la eliminación de los remaches e incluso la realización de los avellanados.

­ La remachadora para remaches ciegos es similar, en su funcionamiento, a las tradicionales de remaches de clavo.

Tornillos prisioneros. Suministrados normalmente junto con la remachadora de pinza, se presentan con diferentes diámetros, siendo utilizados para la presentación de las piezas sustituidas, haciendo las veces de remaches provisionales.

Elementos de corte y desgrapado. Las características mecánicas del aluminio y su tendencia a embazarse obligan al uso de herramientas de corte y desgrapado específicas: hojas de sierra con un paso entre dientes mayor que las usadas en el acero o brocas con un paso de hélice mayor. De la misma forma, es conveniente lubrificar las hojas de sierra y los discos de lijado con la ayuda de un jabón parafinado.


Método de sustitución

La tendencia del aluminio a agrietarse por compresión impide la realización de un solape como los realizados en los procesos de sustitución de piezas de chapa de acero. El método de sustitución es, en gran medida, novedoso y se efectúa de la siguiente forma.

Desgrapado de las piezas.
El proceso de sustitución comienza con el desgrapado del recambio. Para ello, se utiliza la remachadora de pinza, provista de los cabezales adecuados. Para no dañar la carrocería, resulta fundamental regular correctamente la distancia entre los cabezales de forma que, una vez cerrado el útil remachador, esta distancia sea equivalente al espesor de las chapas a retirar. En cualquier caso, el remache a quitar debe quedar en la pieza afectada. Si esto no ocurriese así, significaría que se ha regulado mal el útil.

Preparación de la pieza de recambio y de las contrachapas.
La preparación del recambio comienza con la presentación de la pieza sobre la carrocería para marcar la línea de corte del recambio. Esta línea de corte debe realizarse dejando un exceso de material de unos cinco centímetros de longitud. Este exceso de material servirá, posteriormente, para realizar las contrachapas, que se empleará como elemento de unión entre la carrocería y la pieza nueva.
Una vez cortadas las contrachapas, se colocan sobre la carrocería, con la ayuda de mordazas de presión, realizando, en un primer momento, unos taladros de 2,5 mm de diámetro y presentándolas con los correspondientes tornillos prisioneros. A continuación, se coloca el recambio, realizando los correspondientes taladros de aproximación para, con la ayuda de los tornillos prisioneros, comprobar el posicionamiento de la pieza con el resto de la carrocería.

Sustitución de la pieza.
Se deben realizar los taladros definitivos sobre la pieza a sustituir y sobre las contrachapas. Las dimensiones de estos taladros dependerán de los remaches a colocar, unos 4 mm, en el caso de los remaches macizos y unos 5 mm en los remaches ciegos. El chapista no debe olvidar avellanar los taladros con la ayuda de una broca provista de un ángulo de corte de 100º. Este avellanado se puede realizar siempre que el acceso a la zona lo permita, con la ayuda del útil remachador de pinza, provisto de los cabezales adecuados.
Las piezas se preparan para la posterior aplicación del adhesivo. Es fundamental dotar al aluminio del poder adherente necesario para conseguir la fijación de las piezas, bien mediante la aplicación de una imprimación específica, o bien con la elaboración, sobre las superficies a unir, de una rugosidad por medio de lijado.
El adhesivo se debe aplicar en forma de cordón de unos 3 mm de espesor, procurando que pase por el centro de los taladros, que, posteriormente, serán ocupados por los remaches.
Finalmente, se aplicarán los remaches.

Operaciones de acabado
Se deben esmerilar las cabezas de los remaches ciegos, dejándolos al ras de las piezas que unen. De esta forma, las piezas quedan preparadas para la realización del acabado final, mediante la masilla correspondiente.
La masilla aplicada estará formada por cargas de aluminio o plásticas. El acabado final se efectuará con la ayuda de una lijadora excéntrico-rotativa provista de un grano fino P80 ó P100. La pieza queda, de esta forma, preparada para recibir el proceso final de pintado.

La consecuencia final de todo lo indicado hasta ahora, es la necesaria adaptación del profesional y del taller a los nuevos métodos y herramientas utilizados en los procesos de sustitución de piezas de aluminio.

Para saber más

Área de Carrocería. carroceria@cesvimap.com
Manual de Carrocería. Reparación. Cesvimap, 1998.
Fichas técnicas de reparación de vehículos. Cesvimap, julio de 2001.
www.audi.es