La
Roma clásica
Esta zona de Roma se
concentra alrededor de las colinas Capitolina y Palatina, donde
se supone que la loba crió a Rómulo y Remo. El
Capitolio, que fue la ciudadela de la antigua Roma, presenta
el diseño que le dio Miguel Ángel en el siglo
XVI, albergando en sus Palacios, Nuevo y del Conservatorio,
los Museos Capitolinos. A los pies de la colina, se extiende
el Foro.
Al principio de la República, el Foro era un lugar caótico,
con puestos de comida, burdeles, templos y la cámara
del Senado. En el siglo II a.C., se decidió que Roma
necesitaba un centro más salubre y los almacenes de comida
fueron reemplazados por centros de negocios y tribunales. Así,
durante el Imperio, el Foro fue el centro de la ciudad, renovándose
y erigiendo nuevos templos y monumentos. Entre los que se conservan,
se encuentran el arco de Septimio Severo, el arco de Tito, que
recuerda el saqueo de Jerusalén por Vespasiano, los templos
de Cástor y Pólux o la Casa de las Vírgenes
Vestales. Y, al fondo, presidiéndolo todo, el Coliseo.
Se trata del mayor anfiteatro de Roma, con un aforo de 55.000
espectadores; en el que, los emperadores y ciudadanos adinerados
ofrecían luchas de gladiadores y animales salvajes para
ganar popularidad.

 La
Roma católica
Toda
una serie de iglesias adscritas a todos los estilos artísticos
jalonan las plazas y calles del centro romano. Cada orden eclesiástica,
militar o cada parroquia tiene su iglesia y cada una de ellas
ha procurado que la suya fuese la más alta, más
bella o más ricamente decorada. Este hecho convierte la
visita a los templos cristianos en un asombro continuo para el
turista. Dentro de este tipo de iglesias, destacan: Santa
Prassede, una pequeña iglesia,
fundada en el siglo IX, que es un pequeño tesoro por sus
mosaicos realizados por artistas bizantinos, considerados los
más importantes de toda Roma. San
Pietro in Vincoli, "San Pedro
encadenado", llamada así porque conserva las dos cadenas
que sujetaron a San Pedro cuando estuvo encarcelado en Roma, en
la cárcel Mamertina. El verdadero interés de esta
iglesia reside en que alberga la grandiosa y monumental escultura
de Moisés, realizada por Miguel Ángel, como parte
de la tumba del papa Julio II. El Gesú,
la primera iglesia jesuita de Roma, cuyo diseño tipifica
la arquitectura de la Contrarreforma, con una larga nave con púlpitos
laterales, altar mayor central y sus naves laterales decoradas
con frescos y pinturas que ejemplifican sobre el triunfo del Catolicismo
sobre la herejía protestante. Aparte de estas tres iglesias,
no se pueden dejar de visitar: Sant'Ivo
alla Sapienza, Sant'Andrea al Quirinale, San Carlo alle Quattro
Fontane, Santa Agnese, Santa María in Cosmedin
con su famosa Boca de la Verdad o San
Clemente.
Para completar el recorrido, las cuatro basílicas romanas,
impresionantes por su grandiosidad y riqueza: San Juan de Letrán,
Santa María la Mayor, San Pablo Extramuros y San Pedro.
Todas merecen una visita: San
Juan de Letrán, porque es
la catedral de Roma, Santa
María la Mayor porque conserva
las columnas y la cubierta con mosaicos del siglo V; San
Pablo Extramuros por su magnífica
fachada y su baldaquino sobre lo que se cree fue la tumba de San
Pablo y San Pedro.
La suntuosa basílica de San
Pedro es la más importante
del mundo católico. Alberga cientos de obras de arte, algunas
de la basílica original del siglo IV y otras de artistas
del Renacimiento y el Barroco. Entre ellas, destacan la Piedad
de Miguel Ángel, protegida por un cristal desde que fue
agredida en 1972; algunas de las tumbas de los papas, entre ellas
la de Alejandro VII, obra de Bernini y el Baldaquino, del mismo
autor, levantado sobre la tumba de San Pedro. La basílica
se erige en el centro de la Ciudad del Vaticano, Estado soberano,
desde 1929, gobernado por el Papa, donde viven unas 500 personas.
Cuenta con su propia oficina de correos, bancos, sistema legal,
emisora de radio y periódico, L'Osservatore
Romano. Los palacios papales acogen
la capilla Sixtina y los Museos Vaticanos. La
capilla Sixtina alberga los famosísimos
frescos de Miguel Angel, pintados entre 1508 y 1512. Los paneles
principales del techo, la Creación y la Caída, están
rodeados de temas del Antiguo y el Nuevo Testamento, con excepción
de las sibilas clásicas, y las paredes, obra de distintos
autores, representan episodios de la vida de Moisés y Jesús,
todos ellos presididos por el gran fresco del Juicio
Final del altar mayor, también
de Miguel Ángel.
Dentro de los Museos Vaticanos, se puede disfrutar, así
mismo, de las Estancias de Rafael, las dependencias privadas del
papa Julio II que encargó decorar al artista.

 La
Roma civil
Uno
de los verdaderos placeres de Roma es pasear por sus calles y
descubrir, en cualquier rincón una fuente monumental, un
palacio, una escalinata, una plazuela o la típica imagen
de un edificio de color albero con la ropa tendida en sus ventanas.
Así, vagando por sus calles, nos podremos encontrar, de
golpe, con la famosa Fontana di Trevi, levantada
en la trasera de un edificio, escondiéndose entre las casas
como un tesoro oculto. Siguiendo nuestro camino, nos podemos parar
a tomar un café en la Piazza
Navona y contemplar delante de nosotros la fuente de los
Cuatro ríos, obra de Bernini, rodeada de palacios e iglesias.
Más adelante, si nos interesan las compras, nos encaminaremos
por la via del Corso y la via Condotti y descansaremos en la escalinata
de la Piazza di Spagna,
auténtico hervidero de gentes, quizás tomándonos
uno de los famosísimos helados italianos. Y, si aún
nos quedan fuerzas, nos acercaremos a la Piazza del Popolo, a
contemplar sus iglesias gemelas y los jardines del Pincio,
pertenecientes a la Villa Medici.
Roma
sorprende, incluso apabulla, en un primer momento, por su grandiosidad,
las dimensiones de sus monumentos y su número, pero enseguida
se muestra amable, alegre, manejable, y la primera sensación
que tuvimos se torna en convencimiento de que esa ciudad ha sido
levantada por hombres para mayor disfrute de los hombres.

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Datos prácticos
Idioma:
Italiano.
Clima:
Suave en invierno y caluroso en verano.
Moneda:
Euro.
Documentación:
Ciudadanos de la U.E., únicamente el D.N.I. o pasaporte
en regla.
Compras:
Todo lo relacionado con la industria de la moda, tanto para hombres
como para mujeres, ya que Italia es uno de los principales países
productores del mundo.
Gastronomía:
La pasta, en su versión romana, es decir, spaghetti
alla carbonara, gnocchi alla romana, bucatini all'amatriciana;
saltimbocca alla romana, un sabroso
plato de ternera con jamón y salvia; la pizza y, como postre,
torta di ricotta, un popular postre
de queso relleno de ricotta, marsala y limón. Para regar
la comida, el vino, el Frascati
y el Castelli Romani,
o la cerveza, Nastro Azzurro
o Peroni.
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