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Un sistema
de gestión medioambiental (SGMA) es una herramienta con
la que se determinan unas directrices de trabajo respetuosas con
el entorno, lo que comúnmente se denomina política
medioambiental. Su funcionamiento consiste en ir mejorando constantemente
el comportamiento medioambiental de la empresa, cerrando periódicamente
- normalmente cada año - ciclos de mejora, como muestra
el esquema. Para ello, se requiere la firme decisión del
gerente del taller y la implicación de todos los empleados.
Objetivos
medioambientales
La finalidad del SGMA es lograr el cumplimiento
de los objetivos que se propone el taller, considerando la influencia
(o impacto) de sus procedimientos de trabajo sobre el medio ambiente;
es decir, se reflexiona sobre el modo en el que las aguas, la
atmósfera, el suelo y los seres vivos se ven afectados
por el trabajo que realiza habitualmente el taller. Por lo tanto,
se trata de controlar aspectos como las emisiones de contaminantes
y de ruidos a la atmósfera, los vertidos a las aguas, los
vertidos sobre el suelo, la generación de los residuos
y el consumo de recursos (agua y energía) y de materias
primas.
En consecuencia se pueden definir objetivos
tales como: reducir el consumo de pinturas y disolventes o disminuir
las emisiones de VOC (compuestos orgánicos volátiles)
a la atmósfera, todo ello sin detrimento de la productividad.
Para su logro, es muy importante conocer las nuevas tecnologías
en la reparación y pintado de vehículos.
Implantación
y seguimiento del SGMA
El gerente, asesorado por expertos, debe impulsar
el sistema. Es quien determina los objetivos, asigna los recursos
económicos, nombra a los colaboradores necesarios, conciencia
y proporciona formación al personal.
Para poner en funcionamiento el sistema, se
lleva a la práctica un plan que indica qué pasos
se han de dar, cómo se han de llevar a cabo, cuándo
(a lo largo del ciclo de mejora) y quiénes son las personas
responsables de realizar las diferentes tareas. El plan incluye
labores correspondientes a los requisitos que indique la norma
de aplicación y al cumplimiento de la normativa medioambiental
que afecta al taller.
El jefe de taller puede realizar el seguimiento
del sistema, controlando el consumo de productos, los residuos
que se generan y su gestión interna y externa, etc. Los
demás trabajadores deben llevan a la práctica, en
sus tareas cotidianas, los criterios medioambientales definidos.
Periódicamente, se revisa el cumplimiento
del plan para no desviarse de lo previsto o corregir a tiempo,
en caso contrario. Si se detectan situaciones de incumplimiento
reales o potenciales, se han de poner en marcha acciones destinadas
a prevenirlas o solucionarlas.
Revisión
del sistema
Al final del ciclo de mejora, el gerente del
taller revisa el grado de cumplimiento de lo planificado y hace
un balance general medioambiental del taller. Como resultado,
se evalúa la adecuación de la política definida
y se modifica, en caso necesario. A continuación, se proponen
nuevos objetivos, iniciándose otro ciclo de mejora.
Ventajas
de la aplicación de un SGMA
La implantación de un SGMA mejora la
posición competitiva del taller, en especial si el sistema
está certificado, con lo que se alcanza un mayor reconocimiento
por parte de los clientes y la sociedad en general.
Certificación
de un Sistema de Gestión Medioambiental
Para la implantación y certificación
de un SGMA, se puede aplicar la norma internacional UNE-EN-ISO
14.001, que es la más implantada, por ser más sencilla,
o el reglamento EMAS II, Sistema Comunitario de Gestión
y Auditoría Medioambiental, que es más completo
y exigente. Cesvimap se encuentra en fase de certificación
de su sistema de gestión medioambiental, según la
norma ISO 14.001
En la actualidad, las comunidades autónomas
gestionan subvenciones para la implantación del SGMA. Además,
organismos como la Fundación Entorno o las Cámaras
de Comercio ofrecen, de forma gratuita, servicios de consultoría
a las PYMES.
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