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La
alimentación de la red de aire comprimido se efectúa,
normalmente, por medio de la central de producción de aire
formada por un generador o compresor. Este aire suele contener
agua, generada por la condensación, aceite, sustancias
sólidas, etc., por lo que no puede ser utilizado directamente,
ya que puede reducir la capacidad de los equipos conectados a
la red y deteriorarlos.
El aire generado circula por la red principal
formada por tuberías metálicas instaladas con una
determinada inclinación para favorecer la evacuación
del agua condensada, distribuyéndose entre las líneas
de servicio individuales en las que se instalan los puntos de
consumo.
Las características más importantes
del aire comprimido son:
- Una vez comprimido, puede almacenarse.
- No tiene propiedades explosivas.
- Su velocidad de propagación es elevada (1m/s).
- Los cambios de temperatura no varían sus prestaciones.
- Es una energía limpia.
- Permite simplificar la mecánica de los equipos que
lo utilizan.
- No tiene un coste elevado.
Para que el aire comprimido sea lo más
puro posible en el momento de su utilización, su tratamiento
debe empezar cerca de la salida del compresor. Para ello, se instalará
un depósito decantador y un filtro deshidratador. En el
punto de consumo, es recomendable instalar una serie de componentes
y equipos de control y regulación de aire que, combinados
entre sí, modifican su naturaleza.
Dichos elementos son:
Válvula
de cierre: permite cortar el suministro de aire en el caso de
fuga accidental o manipulación de los componentes del
punto de consumo.
Filtro
purificador: depura el aire, eliminando las partículas
líquidas y filtrando las sólidas. Sus características
de filtrado varían en función de la utilización
final del aire.
Regulador
de presión: permite ajustar la presión óptima
para cada equipo y tipo de trabajo, indicándola en un
manómetro.
Un
lubricador: aporta cierta cantidad de aceite al aire para la
lubricación de las herramientas y equipos que lo necesiten.
Diferentes
conexiones finales: normalmente, una después del filtro
para obtener aire seco y filtrado y otra después del
lubricador, obteniendo aire lubricado.
Equipos
y herramientas neumáticas
Los equipos y herramientas neumáticas
constan de motores rotativos o lineales, alimentados por aire
a presión filtrado y lubricado, a excepción de los
equipos aerográficos.
La conexión a la red de aire comprimido
se realiza por medio de empalmes automáticos o racores
de conexión y desconexión rápida (macho-hembra),
que permiten un cierre estanco sin fugas, aportando un máximo
caudal de aire con mínima caída de presión,
y conexión y desconexión de muy fácil accionamiento.
Para facilitar los trabajos, se utilizan mangueras de goma, de
plásticos PVC, PUR, etc., intercambiables o fijas en un
enrollador automático, actuando como prolongadores.
El funcionamiento y manejo de los equipos neumáticos
es sencillo y no requieren operaciones complejas de mantenimiento.
No obstante, antes de su uso es recomendable conocer las instrucciones
del fabricante de cada equipo y considerar las recomendaciones
siguientes:
Utilizar
racores de conexión y desconexión automáticos
adecuados, con la precaución de emplear distintos mecanismos
de conexión para el aire engrasado que para el aire seco.
No
superar nunca la presión máxima de servicio admisible
por cada equipo en más del 10%.
Conectar
siempre los equipos que necesiten engrase en un punto de consumo
dotado de lubricador, ajustándolo a dos gotas de aceite
por minuto. En todo caso, si no se dispone de éste, aplicar
periódicamente unas gotas de aceite sobre la toma de
aire y las partes móviles.
Evacuar
el agua de la condensación del filtro y del compresor
diariamente, si no dispone de sistema de purga automática.
Utilizar
mangueras y conectores de 10-12 mm de diámetro, para
conseguir un rendimiento óptimo de los equipos.
Limpiar
periódicamente el polvo y la suciedad acumulados en las
partes móviles del equipo.
Mantenimiento
y seguridad
Los equipos y herramientas neumáticos
deben cumplir la normativa española sobre seguridad de
este tipo de equipamiento, que sirve de apoyo a los requisitos
esenciales de la directiva de maquinaria europea 98/37/EC. Aún
así, se pueden generar ciertos riesgos, que deben evitarse
teniendo en cuenta las recomendaciones siguientes:
El
mantenimiento que exige la red de aire comprimido es mínimo.
No obstante, conviene mantener la presión de aire comprimido
constante, revisar el nivel de aceite del compresor y evitar
acumulaciones de agua.
El
aire comprimido puede causar graves lesiones en partes sensibles
del cuerpo, por lo que no deben dirigirse nunca chorros de aire
hacia las personas.
Para
la manipulación de los equipos o elementos de la red
de aire comprimido, debe cortarse el suministro, vaciar el aire
de las mangueras y utilizar gafas de seguridad.
Reponer
el aceite de los lubricadores periódicamente, utilizando
el especificado por los fabricantes de los equipos.
Los
equipos o herramientas de corte, como sierras, fresadoras, etc.,
deben disponer de un sistema que evite el arranque no intencionado
(seguro), dispositivo en el que se necesiten dos acciones, por
separado, para su puesta en marcha.
Comprobar
periódicamente el estado de las mangueras y conexiones,
desechando aquellas que estén rotas o deterioradas. No
realizar empalmes en las mangueras.
El
operario debe utilizar los equipos de protección personal
apropiados al tipo de trabajo que realiza o a la herramienta
que utiliza, respetando siempre las etiquetas de aviso de seguridad
impresas en los equipos.
En
determinadas herramientas, el fabricante recomienda no conectar
el enchufe rápido directamente sobre la herramienta,
sino a un latiguillo de unos 50 - 60 cm de largo, para evitar
riesgos por efecto latigazo de la manguera, en caso de desconexión
accidental.
Los
equipos deben tener un dispositivo de parada y marcha de "acción
mantenida", de modo que sólo funcionarán
cuando el interruptor de accionamiento esté pulsado.
Este dispositivo no se debe manipular nunca.
Los
fabricantes de las herramientas y equipos neumáticos
deben suministrar información completa sobre su funcionamiento
y medidas de seguridad, para que el operario tenga estos datos
antes de su utilización.
Los riesgos anteriormente mencionados pueden
considerarse los más importantes, desde un punto de vista
general, pero cada herramienta, equipo o trabajo a realizar puede
generar otro tipo de riesgos, que puede evitarse mediante el conocimiento
individual de las medidas a tomar en cada caso.
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