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Aproximadamente 10.000.000 km2 de
territorio, convierten a Canadá en el segundo país
más grande del mundo. Se extiende desde el océano
Atlántico al Pacífico y limita al sur con Estados
Unidos y al norte con el estado de Alaska y el océano
Ártico.
En la parte oeste, se hallan las famosas Montañas Rocosas,
mientras que en la zona este, alrededor de la Bahía del
Hudson, se levantan las ciudades más importantes del
país, Ottawa, Quebec, Montreal o Toronto.
Aparte de sus maravillas naturales, su diversidad etnocultural
ofrece un alto valor añadido. Los contrastes entre las
tradiciones indígenas y europea dotan al país
de un carácter complejo, a lo que se suma la constante
influencia de la cultura estadounidense y del conjunto de costumbres
importadas de Asia y América Latina, de mano de los inmigrantes.
El resultado es una próspera sociedad heterogénea
en pleno proceso de formación de su identidad.
Por Mª Ángeles Moreno Pedraz
Fotografías: Jorge López Mozo
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Las
Montañas Rocosas y sus Parques Nacionales
Se
trata de una región de una espectacular belleza, su paisaje
está dominado por altas montañas de cumbres nevadas,
luminosos glaciares e iridiscentes lagos. Situadas a lo largo
de la frontera entre Alberta y la Columbia Británica,
las Montañas Rocosas se extienden dentro de dos parques
nacionales de dimensiones enormes: Banff, al sur, y Jasper,
al norte. En 1985, la UNESCO declaró ambos espacios protegidos,
Patrimonio de la Humanidad.
En 1885, Banff fue declarado
parque nacional después de que tres trabajadores de la
compañía de ferrocarriles descubrieran dos años
antes un manantial de aguas termales naturales. Este parque
destaca por sus impresionantes glaciares, especialmente los
que componen el Columbia Icefield
que descienden hacia el lago Louise, el más espectacular
del parque. Es uno de los atractivos del parque ya que sus aguas
turquesas, procedentes del deshielo de los glaciares, reflejan
en ellas las inmensas montañas. Esta zona cuenta con
uno de los primeros hoteles que se contruyeron en todo el parque,
el hotel Château Lake Louise, levantado en 1894. Otro
de los atractivos naturales del parque es el Cañón
Johnston, meta de una de las rutas más transitadas de
todo el parque. Este parque está habitado por un gran
número de osos, tanto pardos como negros, hasta tal punto
que la dirección de los parques nacionales ha establecido
una serie de recomendaciones para no toparse con uno de estos
grandes mamíferos.
En cuanto al Parque Nacional Jasper,
se trata del más grande, y más al norte, de las
Montañas Rocosas. Está unido a Banff por el Columbia
Icefield, un gran campo de hielo compuesto por unos treinta
glaciares. Este parque se diferencia del resto de las Montañas
Rocosas, por sus espectaculares cascadas y cañones, como
el Cañón Maligne que puede ser cruzado a través
de un puente colgante de madera.

El
Canadá francés
Al
otro extremo del pais, se encuentra la región de Quebec,
cruzada por el río San Lorenzo y su sistema de afluentes
y canales que gracias a él hacen que los Grandes Lagos,
frontera natural entre Estados Unidos y Canadá, tengan
salida al océano Atlántico y, de este modo, ciudades
como Montreal, están integradas en el comercio internacional.
Es la provincia más grande de Canadá, siendo tres
veces el tamaño de Francia. Está habitada por siete
millones de personas, la mayoría francófonas, que
se agrupan en el valle de río San Lorenzo, en sus dos principales
ciudades, Quebec y Montreal.
Montreal es festiva, moderna
y con una intensa vida cultural. Cuenta con varios edificios históricos,
como el seminario de San Sulpicio o Notre-Dame, pero destaca sobre
todo por su urbanismo vanguardista. De Quebec,
señalar que su pasado francés es su principal seña
de identidad; de hecho es la única ciudad fortificada de
América del Norte. Sus calles y sus plazas destilan un
aire antiguo, de nostálgica elegancia, con edificios tan
representativos como la iglesia de Notre-Dame, del siglo XVII,
o la fortaleza de Frontenac, hoy convertida en hotel de lujo.
Al
igual que el resto de Canada, la provincia de Quebec cuenta con
importantes tesoros naturales. El parque del Mont Tremblant, da
refugio a osos, alces y nutridas colonias de castores, pudiendo
recorrer en canoa sus cientos de lagos o hacer rafting.
En invierno, el parque se convierte en un importante centro de
esquí. El Parque Nacional de Maurice se encuentra al norte
del río San Lorenzo, donde protege una inmensa sucesión
de bosques de coníferas, ríos turbulentos y lagos
de aguas gélidas. Es el lugar perfecto para los amantes
de las caminatas y los aficionados al kayac.
Por último, otra de las atracciones de la provincia de
Quebec es el avistamiento de ballenas en el río San Lorenzo.
Durante cuatro siglos, se han cazado estos mamíferos en
el estuario del río, donde tienen su hábitat natural
algunas de sus especies, como las beluga o la enorme ballena azul.
Actualmente, se puede participar en una excursión en barco
para intentar observarlas de cerca, si hay suerte.
Canadá es un país de dimensiones
enormes, con una gran diversidad natural y cultural, donde la
preservación del medio ambiente constituye una obligación
con las generaciones venideras y un compromiso con la prosperidad
del pais.

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Datos prácticos
Idioma:
Inglés, francés y 53 lenguas nativas.
Clima:
Dependiendo de la región,
varía desde el continental hasta el polar.
Moneda:
Dólar canadiense.
Compras:
Prendas realizadas en piel, desde abrigos de visón a sombreros
de piel de castor, productos artesanales de "las primeras
naciones", como máscaras y tótems y el típico
jarabe de arce.
Gastronomía:
El pais se divide en dos grandes
culturas gastronómicas, la francesa y la inglesa y es la
francesa la que presenta algunos platos característicos
como las tourtières (pastel de carne), el poutine (patatas
fritas con salsa y requesón), el paté à la
rapure, una especie de pastel de carne de cerdo, pollo o almejas
cubierto con puré de patatas gratinado. Así mismo,
Canadá es el mayor productor mundial de jarabe de arce
y un buen fabricante de quesos, especialmente los cheddar.
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