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Hay
una serie de tareas, dentro del área de Pintura, que no
son directamente productivas, ya que competen al campo de la coordinación,
supervisión, comunicación y control, y que permiten
mejorar el funcionamiento y los resultados de esta zona.

Labores
de control de calidad
Un control de calidad de los trabajos efectuados
en el taller permitirá mejorar el funcionamiento del área
de Pintura. Dos son las razones principales por las que su realización
es beneficiosa:
·
Evita las causas que provocan la repetición de trabajos
y que disminuyen la rentabilidad del área.
· Aumenta la fidelidad
de los clientes, al mejorar el acabado que se le ofrece al término
de la reparación.
Este control de calidad se realizará
en tres momentos clave del proceso de pintado: a la entrada del
vehículo en el área de Pintura, durante la realización
de los trabajos de pintura y a la salida.

Recepción
de vehículos en el área de pintura
Muchos gerentes de taller se quejan de que,
mientras sí obtienen beneficios en el apartado de chapa,
no ocurre lo mismo en el de pintura. Una de las causas puede ser
que los vehículos no pasen del área de chapa al
de pintura con la calidad suficiente, ya que una precipitada reparación
de chapa obligará al pintor a dedicar más tiempo
y esfuerzo para conseguir un acabado final aceptable. Se debería,
por tanto, comprobar el estado de la reparación efectuada
en carrocería antes de comenzar con los trabajos de pintura,
puesto que así se podrían reducir, considerablemente,
los trabajos de preparación del pintor.
Si esta labor recae sobre una persona en concreto,
que entablará diálogo con el responsable del área
de Carrocería, se seguirá un criterio uniforme y
se evitará que un posible rechazo de vehículos se
pueda convertir en argumento para el enfrentamiento personal entre
las áreas de Carrocería y Pintura.
Otro punto importante, antes de comenzar
a realizar los trabajos de pintura sobre un determinado vehículo
es comprobar que se van a pintar únicamente las piezas
previstas en la orden de reparación. Es sólo por
ellas por las que cobrará el taller, no por pintar otros
daños que no correspondan.
Control
de calidad entre fases
El día a día muestra cómo,
en muchos casos, surgen, inevitablemente, incidencias que hay
que resolver inmediatamente, tomando decisiones de un modo rápido.
Un seguimiento de estas incidencias permitirá poner los
medios para evitar que, en la medida de lo posible, vuelvan a
surgir.
Así, durante las distintas etapas del
proceso de pintado, se vigilará, convenientemente, que
cada uno de los pasos del proceso se realiza correctamente. Ello
evitará que los productos que se aplican posteriormente
oculten defectos anteriores que pudieran reaparecer después,
como marcas de lijado o irregularidades en la superficie.
En este campo, juega un papel importante
el asesoramiento individualizado a los pintores para resolver
casos concretos, labor que redundará en su formación.
Para desempeñar esta función, se requerirán
unos excelentes conocimientos técnicos, imprescindibles
para acertar a indicar el modo de realizar el trabajo encomendado
con el mejor método. El responsable del área de
Pintura podrá ejercer esta función o, en su caso,
delegar en el pintor más experimentado.
Control
de calidad final
Comprobar que el vehículo presenta un
acabado correcto al finalizar el proceso permitirá detectar
defectos de pintura y corregirlos, antes de sacarlo de Pintura.
De esta manera, no se interrumpirán trabajos posteriores
ni se paralizarán nuevas operaciones de pintura para retocar
este vehículo.

Labores
de coordinación
Una coordinación eficiente de los medios
de los que dispone el área, tanto técnicos como
humanos, es otro de los puntos clave para mejorar el funcionamiento
del área de Pintura.
Quien realice la distribución de los
trabajos deberá ser una persona que conozca perfectamente
las aptitudes y capacidades de sus compañeros. Si el reparto
de los trabajos los realiza una persona desde el propio área
de pintura, siempre a partir de las directrices del jefe de taller,
se eliminarán tiempos de indecisión, dotando al
área de un mayor dinamismo. Además, cada trabajo
lo realizará la persona más adecuada, en función
de los daños, colores o cualquier otro factor.
Un excesivo movimiento de vehículos
reducirá la rentabilidad del taller. En consecuencia, debería
haber una persona capaz de coordinar los movimientos de los vehículos
para que sean los mínimos posibles. La previsión
y la planificación de trabajos serán fundamentales,
si se desean evitar los cuellos de botella que pudieran existir
por la utilización de las cabinas de pintado.
Además de las funciones ya citadas,
podría ejercer el control del cumplimiento de los planes
de mantenimiento de equipos y herramientas, de las normas de seguridad
e higiene y de la limpieza y el orden general del área
de trabajo.

Control
de tiempos y materiales
Por una parte, los talleres buscan que los
tiempos y materiales invertidos en efectuar las reparaciones no
sobrepasen a los presupuestados, pues ello reduciría la
rentabilidad del taller. Por otra, para cumplir la fecha de entrega
del vehículo al cliente, es necesario controlar que los
trabajos se realicen dentro del tiempo de ejecución programado.
Por estos motivos, cada día resultan
más imprescindibles métodos eficaces para realizar
los presupuestos de los trabajos de pintura, métodos como
el Baremo de Pintura CESVIMAP, que proporciona, además
del tiempo y los materiales, una estimación de las cantidades
de los productos de pintura necesarios para efectuar la reparación.
Otro aspecto importante en el apartado
de materiales es la gestión del almacén de productos
de pintura, que, normalmente, es realizada por personal del propio
área, quien hace el pedido de materiales y efectúa
su recepción. Se debe estar pendiente de que en el almacén
no se acumulen productos caducados o en desuso, que no existan,
innecesariamente, varios botes de un mismo producto diseminados
por el taller, que los pedidos que se realicen sean aquéllos
que realmente se necesiten, etc.

Labores
de comunicación
La comunicación entre el jefe de taller,
el área de Pintura y el área de Carrocería
tiene mayor importancia cuanto mayor es el tamaño del taller.
Una de las formas de mejorar esta comunicación es a través
de la figura del responsable del área de Pintura.

Cualidades
del responsable del área de pintura
La pintura suele ser uno de los campos más
desconocidos por aquéllos que no están dentro de
esta área. El jefe de taller puede proceder de otras áreas,
por lo que no conocerá todos los aspectos técnicos
del área de Pintura; así mismo, la envergadura del
taller puede no permitirle dedicar el tiempo que desearía
a esta área ni tomar decisiones con la rapidez necesaria.
Ello propicia el nacimiento de la figura del responsable del área
de Pintura, una persona de confianza del jefe de taller, en el
que delega las funciones que estime convenientes.
Frente al extenso número de tareas
enunciadas, la persona que desempeñe estas labores deberá
presentar, a su nivel, una serie de cualidades y habilidades.
Así, deberá ser capaz de:
· Comunicar.
· Organizar.
· Liderar.
·
Delegar.
· Resolver
conflictos y mostrar capacidad de reacción.
·
Poseer amplios conocimientos técnicos de pintura, del
funcionamiento del área y del personal que dirige.

Necesidad
de formación
La creación de la figura del responsable
del área de Pintura no es necesaria en todos los talleres.
En unos casos, sus funciones ya se han asumido, de una forma natural,
por diversos trabajadores; en otros, el tamaño del taller
permite al jefe de taller aglutinar todas o gran parte de las
labores citadas.
Sin embargo, muchas veces sí es
realmente necesario encontrar a una persona idónea, que
presente estas cualidades. Se podrá encontrar en casa,
entre el personal del taller, asumiendo funciones de un modo natural.
Sin embargo, en ocasiones, se deberá apostar por formar
a alguien para ese puesto, pensando siempre que supondrá
una mejora del funcionamiento del área y, en definitiva,
de la ganancia para el taller.

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