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Las particulares
características constructivas de los vehículos destinados
al transporte de mercancías propician la incorporación,
cada vez en mayor medida, de elementos fabricados con materiales
que soporten los esfuerzos requeridos, sin que, a su vez, disminuyan
sus propiedades mecánicas. De este modo, la utilización
de materiales ligeros, como el aluminio, se ha generalizado
en algunas piezas, como en el depósito de combustible.
Dependiendo del tipo de transporte a que se
dedique el camión, los depósitos pueden disponer
de volúmenes de entre 300 y 1.000 litros, pudiendo montar
un único depósito o dos, a ambos lados del chasis.
Debido a su ubicación en el camión
y a sus elevadas dimensiones, los
depósitos de aluminio de vehículos de transporte
resultan afectados en numerosos siniestros. Por este motivo,
Cesvimap ha afrontado el estudio de los procesos necesarios para
preparación, reparación y pintado.
El proceso pasa, en primer lugar, por un pormenorizado
análisis de las deformaciones y grietas que pudieran haberse
producido en el material para, posteriormente, proceder a la desgasificación
de la pieza, que proporcionará las condiciones de seguridad
necesarias para trabajar con las elevadas temperaturas de la soldadura.
La magnitud del daño y la tabicación
interior del cuerpo del depósito pueden imposibilitar que
se pueda acceder a algunas zonas de manera directa desde la boca
de llenado, por lo que resultará necesario realizar algún
tipo de sección o registro, que permita el acceso a la
zona deformada. Una vez separado el trozo dañado, y si
éste es muy pronunciado, será preciso atemperar
el material para evitar la aparición de grietas durante
la reparación.
Tras reparar el trozo cortado, y después
de preparar los bordes para facilitar la penetración de
la soldadura, se limpiarán cuidadosamente las dos superficies
a unir, empleando abrasivos de grano medio. Con esta acción,
se elimina la capa de óxido de aluminio, que dificultaría
la soldadura del material. El proceso habitualmente utilizado
es el de soldadura TIG,
es decir, arco eléctrico con electrodo de tungsteno no
consumible en atmósfera de un gas protector inerte (generalmente,
argón).
Antes de devolver el depósito al vehículo,
una vez completada la unión, es necesario efectuar un control
de calidad de la soldadura para verificar la estanqueidad
del elemento. Esta labor se realizará inspeccionando las
uniones efectuadas o sometiendo al depósito a una prueba
de carga con presión, que proporcionará al reparador
la certeza de que la reparación no ha ocasionado poros,
derrames o cualquier otro deterioro que pudiera incidir en la
seguridad del vehículo.

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